Antiguo Cuento de la Abuela Horchatera

“Si me gusta que acabe la primavera
y que el sol nos caliente con sus rigores,
es por ver el salero de la horchatera
cuando limpia sus mesas y veladores.

Cuando con su pechero como el armiño,
su hermosa cabeza, su cuerpo airoso,
sirve a los parroquianos hielo y cariño
(que esto, aunque no es tan fresco , es delicioso)

Cuando alegre recorre la horchatería
y, entornando esos ojos con que nos mata
dice con picaresca zalamería;
¿qué va a ser señorito limon u horchata?

Y, el delantal moviendo graciosamente,
con las manos metidas en los bolsillos,
si la dicen horchata dice:
– Corriente….
¿y van a ser con barquillos o sin barquillos?
– Sírvemela a tu gusto, pues a él me presto.
No sé cual es..¡ay hijo si lo supiera!
– Pues entonces hermosa, yo la contesto
sírvemela con tu cara, con tu alegría
y llévala a tus labios para endulzarla
que, si la horchata tiene poca dulzura,
para eso están tus labios para endulzarla.

Después siéntate al frente, no me abandones
no dejes de mirarme mientras la tomo
y verás qué ricamente se consume la horchata
sin saber cómo.

– Quiero ser parroquiano
– Yo horchatera
– Sírveme presente todo el verano

que no regañaremos por la propina.”

Autor : Ricardo Monasterio

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